Una Voz que nace de nuestros Raíces.
En México, donde cada rincón guarda una historia tejida con raíces profundas, emergen personas capaces de transformar la memoria colectiva en inspiración. Luis Adrián; tenor oaxaqueño, artista reconocido y hoy “Embajador de la Identidad” de la Fundación Usos y Costumbres; es uno de esos artistas que nacen del corazón comunitario para devolverle al país un mensaje de esperanza, dignidad y unidad.
Su historia no es solo el relato de un triunfo personal; es la prueba viviente de lo que ocurre cuando el talento y el esfuerzo se alimentan del orgullo por las raíces. Su voz, que ha conquistado escenarios nacionales e internacionales, es también un puente hacia los pueblos que lo vieron crecer. Y en ese puente se encuentra la oportunidad de construir un México más justo, donde las comunidades indígenas tengan la visibilidad, el apoyo y las herramientas que siempre merecen.

La Trayectoria de un Orgullo Mexicano
Luis Adrián ha demostrado que el arte no solo embellece la vida; también transforma conciencias. Su participación destacada en concursos nacionales y su triunfo en escenarios donde la excelencia es la medida mínima, lo han posicionado como uno de los talentos más vibrantes de Oaxaca.
Pero lo más valioso de su historia no es únicamente su logro artístico. Lo verdaderamente poderoso es la raíz que lo sostiene; su identidad indígena, su amor por las tradiciones, su compromiso con la comunidad y su profundo respeto por un legado que no se debe perder.
Oaxaca es tierra de cantos, de tejidos, de aromas y de lenguas que resisten. De esa tierra brotó Luis Adrián. Por eso, cuando su voz se eleva, no solo canta él; canta un pueblo entero.
Embajador de la Identidad: Más que un reconocimiento, una Misión
En la Fundación Usos y Costumbres creemos firmemente en líderes que honran sus raíces, que inspiran a su comunidad y que construyen caminos para quienes vienen detrás. Por eso, Luis Adrián no solo representa un cargo honorífico; representa un compromiso.
En este camino también ha sido fundamental la visión humana y estratégica del presidente de nuestra Fundación, Javier Rodea, quien, con su capacidad para reconocer talentos que no solo brillan, sino que elevan el espíritu de un pueblo entero, supo ver en Luis Adrián algo más que un artista excepcional. Su mirada sensible y comprometida permitió identificar en él a un verdadero portador de la identidad mexicana, y fue esa claridad la que abrió la puerta para invitarlo e integrarlo como “Embajador de la Identidad”. Esta decisión no nació del protocolo, sino del corazón; de la convicción profunda de que quienes transforman su comunidad deben caminar junto a quienes trabajan para protegerla y fortalecerla.

Ser “Embajador de la Identidad” significa:
- defender la riqueza cultural de México,
- visibilizar la fuerza creativa de los pueblos originarios,
- inspirar a jóvenes que sueñan con transformar su realidad,
- y recordarle al país que el talento florece allí donde la comunidad acompaña.
Su ejemplo demuestra que la identidad no es un pasado; es una energía viva que impulsa los sueños.
Un llamado a las Instituciones y a quienes aman a México
Este artículo es también un mensaje directo a quienes tienen la capacidad de impulsar el cambio; instituciones públicas, gobiernos locales, legisladores, organizaciones civiles, empresas y ciudadanos comprometidos, que aman profundamente a México y desean ayudar a quienes menos tienen.
Hoy les pedimos que vuelvan la mirada hacia nuestros pueblos indígenas, hacia su creatividad, su capacidad de organización, su talento inmenso y su necesidad urgente de oportunidades reales.
El éxito de Luis Adrián nos muestra que cuando se apoya a una persona con raíces profundas, toda una comunidad florece. Cada iniciativa que protege la identidad cultural, cada proyecto que fortalece el tejido social, cada política pública que respalda el arte comunitario, es una semilla que transforma generaciones.

Raíces en Movimiento: La Cultura como Fuerza de Transformación
En nuestro blog Raíces en Movimiento, buscamos justamente eso: conectar historias como la de Luis Adrián con quienes desean construir un México más humano y solidario.
Porque las raíces solo viven cuando se mueven; cuando se extienden, cuando se cuidan y cuando se celebran.
Luis Adrián nos enseña que la cultura no es solo arte, sino un camino que puede unir a instituciones, líderes sociales, comunidades indígenas, artistas y ciudadanos en una misma causa; dignificar la vida de quienes sostienen la esencia más profunda de este país.
México necesita más Voces como la de Luis Adrián… y más manos que las apoyen
Hoy celebramos a Luis Adrián como artista, como oaxaqueño y como “Embajador de la Identidad”. Pero también celebramos lo que representa: la fuerza de un país que no olvida sus raíces y que renace cada vez que uno de sus hijos se levanta con orgullo para decirle al mundo quiénes somos.
A quienes aman México y desean verlo crecer en justicia, equidad y esperanza, les extendemos una invitación clara; apoyemos a nuestros pueblos, respaldemos su talento, fortalezcamos sus proyectos productivos y sociales, y abramos espacios donde la identidad sea siempre una fuerza y nunca una limitación.
Porque cuando un hijo de la tierra ancestral triunfa, todo México avanza. Y Luis Adrián es prueba viva de ello.




